May20
El domingo a los que andabamos navegando por internet nos soprendió la noticia extraña de la partida del poeta uruguayo Mario Benedetti. Para los que lo tomámos sus poemas para hacerlos nuestros y nos sentimos cómplices (y todo ) de sus versos verdaderos nos agarro de golpe la nostalgia y la pena de quien tenía la secreta ilusión de conocerlo, un día de estos, quizás en diciembre.
Así de cercano lo sentimos, así de diario, de cotidiano, los que lo conocemos por un libro regalado con cariño, el poeta, el escritor, el hombre, el niño respondón, el abuelo de las buenas letras, de los haikus.
La pena no ha estado sola, se ha compartido pero todo celabrado la dicha enorme de haberlo tenido y en mil modos, conocido.
Les dejo varias de notas de muchos que lo teníamos en nuestra lista de amigos predilectos, y un poema final
Se dice de la palabra que muere,
y de los artículos que no nacieron,
que la eternidad los pospone,
que también el hombre
acaba con su historia material
y deja su semilla espiritual
que la eternidad corresponde,
aquí en el lago de tierra,
allá en la masa inmaterial
genuinamente desconocida
nos hilan con vos
tus palabras vivas y vivaces
tuyas y luego nuestras
y en ellas una táctica
para que luego nos veamos,
hasta luego Mario
Jorge Saúl Portillo Yábar
Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920-17 de mayo de 2009)
Yo confieso que por alguna extraña razón me cayó mal en algún tiempo. Por tantas otras lo amé. Volvimos a encontrarnos bajo el aura maravilloso de la gratitud cuando caí bajo el encanto del hayku. Buscando a solas y con infinita emoción en los anaqueles de una librería tan vieja como maravillosa, lo vi cara a cara ¿O cara a lomo de libro, debería decir?. Allí lo volví a invitar a casa sin dudarlo, me metí con él a la cama, yo en pijamas de franela, nada sexi y él oliendo a página de libro nuevo. Me compré con la plata del recibo de la luz su libro con 200 haykus más cercanos al universo vocabular e íntimo de mis alumnos que el propio Bashoo para las clases sobre literatura oriental.
Desde entonces, he deseado abrazarlo físicamente con todo lo que no sería capaz de darle con mis precarias palabras, entrar desnuda de experiencias burdas a su casa y abrir mi gabán en noche de lluvia delante del viejo, con las debidas disculpas a su esposa, a solas. Abrazarlo con el íntegro del cuerpo para que entienda que es lo más próximo a abrazar su alma en reciprocidad por tanto haber él tocado la mía, más que con el resultado final de muchos de sus textos, con su forma de jugar.
“Quien pecho abarca, loco aprieta” Volvería a escribir el viejo mágico minutos después aquella noche.
Yo dibujaría un gracias con mi cuerpo sobre el escenario, sobre una vereda, una mesa de bar, un acantilado solo muy solo o sobre el parquet de mi cuarto, exactamente como hago ahora.
Su Tania, Don Mario,
Su Tania
Unos sostienen que morí de pena
Otros sostienen que morí de gozo”
pero, quienes amamos a Benedetti
sabemos que vive táctica y estratégicamente
en cada fibra de nuestras letras incipientes
y erráticas.
Queridos compañeros: Benedetti Vive, Benedetti es eterno, es clásico contemporáneo.
Con mi abrazo este poema de quien un día dijo:
“si la infancia durara ochenta años
me podría burlar de mis cenizas
y sin apuros armar un acertijo
con borradores de melancolía”
Con mi amistad de “insomnio y duermevela”
Lizardo Carvajal
¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?
sin embargo ¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nube en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?
¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas cada vez que alguien llega a los sesenta?
ya sabemos cómo es sin las respuestas
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?